Una casa de comidas
Ocho mesas. Mucho Madrid.
El tipo de comedor que no necesita inventarse una historia: pequeño, concurrido y sostenido por comida casera y un servicio ágil.

01
Llega pronto.
Las fuentes y reseñas coinciden: el local se llena y puede formarse cola. Las horas menos concurridas ofrecen una visita más tranquila.
02
Pide al centro.
Entrantes, pulpo, croquetas, huevos y arroz convierten una mesa pequeña en una comida compartida.
03
Deja sitio al postre.
Flan, arroz con leche y tartas aparecen una y otra vez entre los finales recomendados.
